3 de mayo de 2010

HABIA UNA VEZ...

Había una vez en un pequeño país una dirigencia que llevaba adelante un deporte – mal llamado menor – pero muy grande en los principales eventos, siendo una de las estrellas en los Juegos Olímpicos de la Era Moderna.
El principal dirigente de esa entidad tuvo la osadía de informar a sus pares y los representantes de las afiliadas que un entrenador llevo a una deportista lesionada a un gran evento, con las posibles perdidas económicas.
Este “horror” cometido llevo a que se comenzara un trabajo de desprestigio para ese dirigente, apoyándose la actitud de quien “si” tuvo un gran error. Horror que fue subsanado con otro “gran error” la compra de votos para hacer caer al dirigente.
Y parece que ahí comienza el buen camino y se solucionan todos los problemas de ese deporte.
Se nominan deportistas “a dedo”, ya no se viaja a todos los eventos internacionales, se viene una crisis con otra entidad hasta hacia poco tiempo amiga, renuncian siete dirigentes, cada poco se hacen elecciones para suplir estas ausencias, se hace el peor torneo internacional de los últimos años y se pierde la posibilidad de una medalla internacional por la inexperiencia.
Para muestra falta un botón y simplificamos con una nota aparecida en la prensa de ese pequeño país dada por un atleta “En la final entré tercero con 21``29 junto a un brasileño", pero se quedó sin bronce por "fotofinish". Sin dudar protestó, "pero me dijeron que tenía que ir el delegado, y yo no tenía, o no lo protestó en el debido momento. Me dejaron cuarto por una milésima de segundo".

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